jueves, 15 de septiembre de 2011

Te voy


Te voy a escribir un poema que diga despacito que nunca te voy a dejar de querer. No sé cómo pero cuando terminés de leerlo te vas a imaginar que el tiempo se escapó como río y que el tiempo está después.
Entonces cuando leas otras cosas que nos hagan acordar a esos momentos que sí tratamos de olvidar, vas a poder escuchar como una canción diciéndote al oído el tiempo está después el tiempo está después.
Mañana te voy a escribir un poema que empiece diciendo que mañana ya llegó. Y que llegamos tarde a la repartición de lo oportuno. Pero que aunque a veces no lo sospechemos, el tiempo está después.
En una de esas el poema tiene un río y yo esté como tocando sin querer la noche, el agua. Vos podés venir en canoa y tocar una canción de cuna que hable del día, de gastarse la vigilia listo para hacerlo.
Y aunque ahí tengamos que pensar que nunca hicimos ese viaje, que nunca al río, que nunca despacio nos contamos, igual vamos  a saber que el tiempo y el poema todavía están después.

2 comentarios:

  1. Bueno, te lo he dicho, las palabras hacen pluuuum y entran directo a la célula.

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